Patrimonio Industrial

Según el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial, este se compone de los restos de la cultura industrial que poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico. Estos restos consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educación.

Si bien es cierto que la incorporación de España a la industrialización es tardía y no se produce de manera generalizada en todos los sectores, ya desde los inicios de Primera Revolución Industrial, a mediados del siglo XVIII, se crean fábricas de manufacturas, generalmente por iniciativa real, en todo el territorio nacional. Será en el siglo XIX cuando la industrialización adquiera mayor impulso siendo España, fundamentalmente, un país abastecedor de materias primas para el resto de Europa.

 

A finales de siglo, y durante las primeras décadas del XX, se produce la modernización del sector energético con una potente industria siderometalúrgica que propicia la activación del sector naval, ferroviario y comienza a desarrollar la revolución agrícola que se expande durante el resto del siglo. La industrial textil, la química o el papel adquieren también relevancia en este período. Toda esa actividad industrial desarrollada ha dejado numerosos testimonios materiales y huellas en el paisaje; espacios fabriles de producción y espacios residenciales vinculados al trabajo.

También ha conformado las señas de identidad y maneras de vivir de nuestra sociedad. Con el paso del tiempo, esas huellas y esos restos materiales han ido adquiriendo valor como integrantes de nuestro patrimonio cultural, una patrimonio rico, variado y que merece tanto su estudio como su recuperación y conservación, divulgación y puesta en valor, que sirve para conocer una parte de nuestra historia reciente, así como explicar procesos económicos, culturales y sociales pero también por la oportunidad que representa para la generación de nuevas dinámicas de trabajo.

Bibliogtafía.

Aracil, R. (1984) La investigación en Arqueología Industrial. I Jornadas sobre la protección y revalorización del patrimonio Industrial. Departamento de cultura del País Vasco. Bilbao.

ROJAS SANDOVAL, J. (2007) Introducción a la arqueología industrial: una visión desde las humanidades, en Ingenierías. Núm. 10/35 (2007). Madrid.

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